Ubicada en una meseta, la cascada de Aguas Blancas, la más alta en el Caribe, cae unos 83 metros hasta una gran piscina fría color jade abrazada por un terreno cubierto de altos pinos y árboles de ébano verde. El viaje de aproximadamente 10 kilómetros hasta la cascada es un ascenso aventurero y divertido, se necesita un vehículo todo terreno, a través de los profundos bosques de Constanza y los pueblos montañosos llenos de chozas, pasando por campos de maíz dulce, papas y zanahorias. Puentes peatonales y una plataforma de madera permiten observarla desde cerca, y se puede descender más hasta piscinas inferiores. Esta área también es ideal para la observación de aves y senderismo de montaña. Las temperaturas son bajas en esta zona, particularmente en las mañanas cuando caen bajo cero y de noviembre a marzo debes cuidarte al entrar al agua fría por el riesgo de sufrir hipotermia.

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